En Nueva York, el alcalde prohibió los refrescos carbonatados de más de medio litro en los locales.

Obesidad. La venta de bebidas carbonatadas en botellas y latas de más de 500 ml está prohibida! Esta es la prohibición que a partir de 2013 los neoyorquinos encontrarán en los restaurantes de cines, discotecas y estadios, pero también en la comida rápida y restaurantes de la Gran Manzana. Y para los que no respeten esta prohibición, la multa será de 300 dólares!

refrescos con azúcarLa obesidad se ha convertido en un verdadero problema social en los Estados Unidos y el alcalde de Nueva York, Micheal Bloomberg, ha decidido tomar medidas decisivas contra el creciente número de personas con sobrepeso en su ciudad. ¿Cómo? Prohibir por ley la venta de ciertos tipos de bebidas azucaradas, como Coca-Cola, naranjadas, Pepsi, cafés dulces, refrescos, jugos de frutas y batidos con azúcar agregada, en todos aquellos envases que excedan de medio litro, muy difundidos en los Estados Unidos.

Tras la lucha contra el tabaquismo y los alimentos grasos y nocivos, ha llegado el turno de las bebidas gaseosas: bebidas tan extendidas en Estados Unidos que son una de las principales causas de obesidad entre los jóvenes.

Así, a partir de marzo de 2013, los restaurantes, cines, establecimientos de comida rápida, estadios y todos los minoristas de refrescos no podrán vender café, zumos dulces de frutas y bebidas frescas por encima de la cantidad decidida por el alcalde, excepto aquellos en versión light o dietética, aguas vitaminizadas y aquellos con menos de 25 calorías por 250 ml.

Por supuesto, no faltan las controversias entre quienes consideran que la iniciativa es innecesaria o inapropiada:

En un anuncio en el New York Times, leemos: “Los neoyorquinos necesitan un alcalde, no una niñera”.

Pero Bloomberg se defiende afirmando que “la obesidad es un problema nacional – dijo el alcalde – todo el mundo gira la mano y dice:’Es terrible’. Nueva York no gira las manos, hace algo. Creo que eso es lo que la gente espera del alcalde.

¿Será realmente efectiva esta prohibición? Los programas de educación alimentaria en las escuelas y los proyectos de concienciación familiar probablemente ayudarían a las personas a comprender los riesgos de la obesidad y les permitirían aprender a comer mejor, sin recurrir a restricciones o prohibiciones.

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